Existe un sinfín de ayudas que los expertos de salud, entre ellos los nutricionistas, han publicado en los medios con la intención de ayudar a la sociedad actual a prevenir todos los males ocasionados por llevar un estilo de vida donde “todos se permiten todo”, porque “yo me lo merezco”. Y esta tendencia abarca cada rincón de nuestras vidas, especialmente cuando comemos y bebemos, sin pensar en las consecuencias directas en la salud propia y la de nuestra familia en el futuro.

Todos nos permitimos esos “antojitos” o esos “tentempiés” luego de una jornada intensa de trabajo o de estudio. El problema es que dichos mimos, se hacen cada vez más una costumbre, casi se convierten en un hábito. Para muchos, es una “parada obligada” en medio de su faena diaria, o al final de la semana, darse el gusto de comer o beber algo que anhela con mucha ansiedad, no necesariamente por hambre.

Lamentablemente, estos antojos no aportan ningún bienestar a nuestro cuerpo, con la única excepción de sólo haber brindado la satisfacción fugaz de tener lo soñado en nuestras manos y en un bocado.

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¿Es posible realizar cambios en nuestro estilo de vida? ¿Cómo podemos hacer cambios en nuestra forma de ver y consumir los alimentos, sin que estos impliquen una pesada y tormentosa carga?

A continuación te darás cuenta que los cambios en tus hábitos alimenticios son muchos más fáciles de lo que imaginabas. Además, podrás notar que estos cambios no necesitan de grandes o extraordinarios desafíos, más bien, es solo cuestión de enfocar nuestra visión, mantener la perspectiva, y definir el camino a seguir.

  • Un paso a la vez: evita la angustia que supone pensar en todo lo que tienes que dejar de comer o beber para poder tener una buena salud. La mayoría de las personas abandonan el camino hacia una mejor salud debido a que se abruman con tantos temores. Por eso, te invitamos a asumir como una tarea diaria, dar pequeños pasos durante el día, que te ayudarán a acercarte a un estilo de vida saludable en poco tiempo. Si aceptas el pequeño reto de dar estos pequeños pasos, pronto experimentarás lo magníficos resultados de un estilo de vida cada vez más saludable.
    Por ejemplo, con un poco de sentido común, al empezar el día podemos tomar la mitad del café que usualmente tomamos, consumir la mitad de la cantidad de azúcar que agregamos al café, tomar jugos o zumos de forma natural, y si bebemos poca agua comprometernos beber un poco más cada día. Tales decisiones aunque pequeñas van a producir mejoras significativas en tu cuerpo e incluso en tu estado de ánimo.
  • Pequeños cambios: cambiar tu estilo de vida de un día para otro provocaría un gran impacto en tu rutina. Por eso, es que la mayoría de las personas cuando asumen una dieta, al poco tiempo colapsan en sus intentos, porque esos grandes cambios los alejan de su rutina diaria. Por el contrario, si vamos incluyendo pequeños cambios en nuestra rutina, nuestro cuerpo y mente los aceptará de manera positiva, sin lugar a las dudas.
    Por mencionarte, para guiarte, sólo unos pequeños cambios posibles: tener un desayuno más completo, incluir en el desayuno una fruta en vez de un jugo, incluir una taza de té o una ensalada de frutas en el momento de las meriendas, incluir más vegetales y verduras en el almuerzo, incluir lácteos semi descremados o descremados en las meriendas, cenar una hora o media hora antes del anochecer, etc.
  • Metas cortas: no hay nada mejor que ver el resultado de nuestros esfuerzos a corto y mediano plazo. La satisfacción personal es insuperable. Por tal motivo, te animamos a proponerte metas alcanzables a corto plazo, aunque parezcan insignificantes, lograrás increíbles avances en tus hábitos alimenticios.

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Lograr un estilo de vida saludable bien vale la pena.

A continuación te recomendamos las siguientes metas como guía para ti:

  • Servir los refrigerios o meriendas en plato a fin de racionar la cantidad
  • Tener una comida en familia al día contribuirá preparar alimentos de una forma más saludable
  • Llevar el almuerzo preparado desde casa al trabajo o escuela
  • Tomar cada comida en su horario respectivo, y procurar disfrutar cada bocado, no coma demasiado rápido, escoger meriendas más saludables y compartirlas con la familia o compañeros, y cada día que empieza beba un poco más de agua que el día anterior.
  • El consumo de agua lo ayudará a ir descartando los jugos industrializados que contienen grandes cantidades de azúcar.

Tal como se ha comentado, para empezar a tomar control de nuestra salud, debemos tener una actitud positiva, visualizar lo que en realidad queremos, y finalmente dar pequeños pasos un día tras otro, de manera progresiva, que te permitan acercarte poco a poco al pleno desarrollo de tu propio estilo de vida saludable, sin seguir dietas rigurosas, o planes multiniveles que abruman y te hacen ver como imposible lograr pleno bienestar.

Enfocarnos en que cosas eliminar de nuestra ingesta diaria es una idea equivocada, además de una forma negativa de ver el proceso de cambio en los hábitos alimenticios. Más bien, si nos concentramos en incluir alimentos saludables, eso nos hará sentir más dispuestos a luchar contra las costumbres adquiridas que pensábamos que no nos hacían daño.

Tener y leer un libro sobre recetas prácticas y saludables sobre cómo preparar carnes, frutas, verduras y legumbres en nuestro tiempo libre nos ayudará a desarrollar más conciencia sobre nuestro bienestar.

Por supuesto, no debemos olvidar que aparte de consumir alimentos saludables, debemos incluir un poco de actividad física entre semana. No es necesario dedicar largas horas como si fuéramos atletas de alto rendimiento. Al inicio, con sencillos ejercicios de estiramiento en casa por pocos minutos, es suficiente para empezar. En pocos días, tu propio cuerpo te pedirá añadir más ejercicios a tu pequeña rutina. De ahí en adelante, puedes incluir y combinar los ejercicios que mejor se adapten a tu personalidad. En las redes sociales existen innumerables opciones.

En conclusión, no hay mejor cambio el cual tú mismo quieres dar y estás convencido que debes realizar. Los pequeños retos te ayudan a alcanzar grandes cambios en tu vida. Si logras enfocarte, lograrás para ti y toda tu familia desarrollar mejores hábitos alimenticios. Y ya no será cuestión de preocupación. Por el contrario, cuidar y preservar tu salud será tu estilo de vida, y no representará ningún peso, sino un verdadero deleite.

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