Hoy en día existe un sinfín de recetas y tutoriales sobre la mejor manera de que sus hijos tengan una salud óptima. Sin embargo, para lograr un estilo de vida saludable no es cuestión de solo seguir tal o cual receta o tip más reciente de nutrición, dieta o tendencia, más bien se trata de desarrollar hábitos saludables que permitan a todos los miembros de la familia lograr un estilo de vida agradable, de plena satisfacción, donde todos se sientan a gusto con los cambios graduales que logren como equipo.

Básicamente, ser adultos saludables dependerá muchísimo de si desarrollamos buenos hábitos alimenticios en la infancia. Todo lo que somos ahora como adultos, nuestras costumbres, actividades y preferencias están condicionadas por lo que aprendimos durante la niñez. Por lo tanto, nosotros como padres tenemos una seria responsabilidad en el desarrollo integral de nuestros hijos, y muy especialmente en la condición de salud de nuestros pequeños.

Una buena salud en si solo se podrá alcanzar si como padres establecemos buenos fundamentos en la nutrición de nuestros hijos. Dichos fundamentos nos guiarán de la manera más acertada en la formación de un ser humano saludable, responsable consigo mismo, con la plena seguridad que los hábitos desarrollados desde la infancia ha sido la clave de su actual y óptima condición de salud. Y esto será su motor vital para mantener y disfrutar al máximo de su vida saludable.

Por eso, usted papá y mamá, ¿cómo pueden lograr que sus hijos logren ser saludables? ¿Cómo garantizar que los hábitos inculcados en sus pequeños logren arraigarse en su personalidad, y llegue a ser su forma de vida aun hasta su vida adulta? A continuación te los vamos a mostrar.

Estamos seguros que una vez entiendas cada uno de los fundamentos para una nutrición efectiva para tus hijos, serás capaz de crear tu propio método, hábitos y actitudes para lograr una buena salud en tus hijos. Y más importante aún, permitirás a tu niño o niña aprender a valorar lo importante de tener una alimentación equilibrada, hábitos y costumbres que contribuyan a cuidar y fortalecer una buena salud.

Personalidad: todo niño será en el futuro un adulto, por lo que es necesario que desde ahora aprenda a explorar cuales son los sus preferencias. Esto solo se logrará con cada experiencia vivida. Así que los padres deben convertirse en sus compañeros de viaje en la medida que van conociendo todos los gustos. De esa manera, cada joven logrará desarrollar su propio criterio sobre cada alimento, su valor, color y textura, sabor, y su aporte nutricional. Obligar o pelear con el niño para que coma no es la mejor opción. Por el contrario, busque maneras sutiles para incentivar la degustación del niño de todos los alimentos saludables, siempre respetando sus gustos. Por ejemplo:
⦁ Enseñe con el ejemplo: la mejor lección o enseñanza es la que se da con el ejemplo. Por eso, padre o madre, si tu hijo ve que usted tiene como hábito el comer frutas y vegetales, será más probable que su hijo sienta la curiosidad de probar o experimentar los gustos y preferencias de sus padres.
⦁ Aporte color y variedad: no se limite a que su hijo pruebe solo una fruta o verdura en particular. Permita que los ojos de su hijo disfruten de la colorida variedad de frutas y verduras que están a su alcance. En porciones pequeñas, ponga en la mesa varias opciones de vegetales. La ensalada de frutas es una magnífica opción para mostrar todos los colores naturales, a fin de que el niño seleccione las más llamativas. Felicítelo por probar algo nuevo, y acepte que quizás no le guste una de las opciones ofrecidas.
⦁ Invite a solo dar un bocado o mordida: en vez de obligar o amenazar, estimule la curiosidad por saber que sabor o textura tiene tal o cual fruta o verdura. Quizás hacer invitarlo a participar en un juego o aventura de exploración puede ser una de las mejores alternativas. Trate de preparar platos o comidas sencillas. Los niños no suelen apreciar los platos muy elaborados. Más bien enfóquese en la tarea vital de ayudar a su hijo a valorar la energía vital que nos ofrece la naturaleza.
Paciencia y constancia: tener éxito en la buena alimentación de los hijos es todo un reto. Sobre todo al querer que los más pequeños prueben todos los alimentos que servimos a la mesa. Recuerden que son solo niños. No haga personal cualquier rechazo a alguna fruta o verdura. Si logra convencerse de eso, su vida estará más libre de tensión, y su relación con su hijo será más satisfactoria.
Además, no estaría demás tener un apoyo extra a fin de poder mantener la paciencia como una virtud. Podemos pedir la colaboración de familiares y amigos cercanos, que de vez en cuando nos ayuden al momento de preparar y compartir alimentos. La convivencia con otros, puede ayudar muchísimo a desarrollar la capacidad de adaptación del niño, y por extensión desarrolla la iniciativa propia de valorar lo servido en la mesa.

No se dé por vencido. No elimine del menú un alimento porque su hijo lo haya rechazado solo unas pocas veces. Debe seguir insistiendo, buscando maneras creativas de incluirlo en próximas comidas. También, algo que le ayudará a lograr que su hijo pruebe algo nuevo es reduciendo las cantidades de meriendas entre comidas que el niño usualmente consume. Es más probable que si lo hace así, el niño tendrá más apetito y disposición a probar los nuevos alimentos. De igual manera, si hace el esfuerzo de cenar temprano, más tardar las 7 pm, esto permitirá que el niño despierte con más ganas de degustar cualquier desayuno nutritivo que usted haya preparado.
Actitud positiva: todo en la vida llegará a buen término si tenemos una buena vibra ante los desafíos del día a día. Por eso, es vital que desde el mismo momento de preparar hasta degustar los alimentos, debemos ser cariñosos, comprensivos, empáticos y con buen sentido del humor. Hágase la meta de incluir a su hijo en la elaboración de los alimentos. Mientras comen en familia, comparta sus diferentes opiniones sobre los sabores, colores y texturas de cada alimento. Felicítelos por su apoyo, y por sus buenos modales. Todo lo que puedan compartir con sus hijos en el momento de comer ayudará a tener un niño saludable, y a largo plazo un adulto responsable y comprometido con su bienestar.
Recuerde, cualquier esfuerzo que pueda hacer por la mejor nutrición de sus hijos ahora, será el fundamento del adulto saludable que será su hijo en el futuro. Cualquier sacrificio bien vale la pena.

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